The silent China

La segunda potencia del mundo no es una democracia y se llama China: Una realidad no tan lejana que nos afecta poderosamente, pero también se nos oculta y se nos censura.

¿Cómo responderá los Estados Unidos a la membresía en expansión de AIIb?

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El Banco AIIb llega para quedarse ¿ y EEUU sólo observa?

Una vez Groucho Marx remarcó que no querría unirse a ningún club que lo tuviera a él como miembro. Pero los principios marxistas, ya sean de la comedia o de la variedad doctrinal no se aplican al Banco de Inversión en Infraestructuras de Asia (AIIb); una gran incursión de China en la creación de una institución de crédito multilateral, que Pekín sostiene complementará al Banco Mundial y al Banco Asiático de desarrollo (BAD). El 12 de marzo, el Reino Unido anunció que se aplicaría para ser miembro de dicho banco, la primera gran potencia fuera de la región Asia-Pacífico que lo haría. Dos días más tarde, Arabia Saudita se unió a la lista de estados fundadores, con lo que el total de los miembros ascendía a 26.

Otros, incluyendo a varios de los principales aliados de EEUU en Asia y el Pacífico, podrían seguir su ejemplo. En una entrevista con el diario The Australian, el primer ministro australiano, Tony Abbott reconocía que su gobierno estaba “contemplando cuidadosamente” la posibilidad de seguir el ejemplo de Reino Unido u otros estados que se han unido al banco y prometía una decisión en firm para dentro de las próximas dos semanas (El plazo de solicitud de la fundación de los miembros es hasta el 31 de marzo). De acuerdo con el periódico Maiel negocios de Seúl, los EEUU y Corea del sur han alcanzado un “acuerdo de principios” que también permitiría a Seúl participar. Los primeros esfuerzos de Washington para convencer a Australia y Corea del sur para permanecer fuera del banco, por lo tanto, ya figuran en agura de borrajas.

A raíz de la decisión de Gran Bretaña, hace una semana, Francia, Alemania e Italia, decidieron unirse a la AIIb. EEUU y Japón se mantenían fuera observando. Las dos potencias dominantes en el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo, Washington y Tokio se mostraban claramente cautelosas acerca de la cesión de suelo a Beijing. Ambos estados declaraban repetidamente que querían involuclarse plenamente con China en la construcción de un orden internacional para el siglo XXI. Las perspectivas parecen más prometedoras en la economía global que en cualquier otra. Sin embargo, al mantenerse distanciados del nuevo banco, las respuestas norteamericana y japonesa se adivinaban problemáticas.

El gobierno de Obama insistía en que no se oponía a la creación del banco, pero sostenía que había demasiadas preguntas sin respuesta para justificar la aprobación de la AIIB, al menos en la actualidad. Estados Unidos sostiene que los mecanismos de gobernanza de la AIIb descansan demasiado en las garantías chinas, sin que el banco demuestre su capacidad de adherirse a las normas existentes, las políticas y las prácticas que regirían los futuros préstamos. Altos funcionarios estadounidenses también expresan abiertamente recelo hacia esa posición de accionista mayoritario de China en el banco, que le permitiría dominar todas las decisiones de préstamos. Por lo tanto, a pesar de los requerimientos de infraestructura prodigiosa de Asia que la AIIb ayudará a resolver, los EEUU creen que el banco servirá en gran medida para promover los objetivos políticos chinos. También se socavaría, si no se reemplazarían, las instituciones económicas existentes.

La debilidad en la crítica de EEUU era a la vez temporal y operacional: ¿cómo puede el AIIb demostrar su competencia y credibilidad, si otros actores optan por permanecer fuera de él? En palabras de un alto funcionario estadounidense: “las economías grandes pueden tener más influencia al permanecer en el exterior y tratando de dar forma a las normas que adopte, que estando en el interior; al tiempo que no pueden tener confianza en que China no retendrá su derecho a veto de poderes”. Pero todo esto suponía que el único medio para influir en la elaboración de normas sería el de negarse a unirse.

El Reino Unido, sin duda y en parte para avanzar sus propios intereses económicos, rechazó este razonamiento. Sin embargo, si otras economías establecidas que han decidido unirse al banco insisten en el principio de que las acciones con derecho a voto reflejan las contribuciones financieras de los distintos miembros, la influencia de los estados individuales se verá reforzada. Londres presumiblemente ve este curso alternativo como el mejor medio para garantizar la plena participación de otros miembros, reduciendo así la singularidad de papel de China.

Las diferencias entre los Estados Unidos y algunos de sus socios internacionales más cercanos descansaban sobre una divergencia fundamental en el juicio: ¿los intereses de los poderosos están mejor servidos dentro del AIIb o fuera? El Reino Unido, y otras economías avanzadas, concluían que la mejor forma de responder a estas preguntas es participando. Quedaba por ver cómo los Estados Unidos respondería y no se hizo esperar, porque se puede adivinar cómo el poder de China sobrepasa a occidente.

Obana pasa por el aro del AIIb

Estados Unidos trata ahora de corregir el tiro, tras quedar en evidencia por su rechazo a que Reino Unido participara como socio fundador del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras y que otros países aliados se sumaran (Australia, Corea, Japón…). Como ya indicamos anteriormente, el desfile de países poderosos ha sido constante (Francia, Italia y Alemania…) y hace dos días la Administración Obama matiza su postura, al proponer que las organizaciones que ya se dedican al desarrollo participen en la financiación de los futuros proyectos.

El caso es que EE UU y Japón -que lidera el Banco de Desarrollo Asiático- corren el riesgo de quedar relegados al puesto de meros espectadores en Asia. La respuesta para la Administración Obama, por tanto, no es fácil ante este giro inesperado de sus socios europeos, que han decidido conceder a la poseedora de la mayoría de sus respectivas deudas, China,  el lugar que su economía protagoniza realmente.

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Esta entrada fue publicada en 24 marzo, 2015 por en Economía, Política y etiquetada con , , , , , , , , .
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