The silent China

La segunda potencia del mundo no es una democracia y se llama China: Una realidad no tan lejana que nos afecta poderosamente, pero también se nos oculta y se nos censura.

Entrevista al activista chino, Hongbing: “China no es muy diferente de otros gobiernos capitalistas” (I)

Activistas que añoran la Revolución Cultural China y son perseguidos por sus ideas,

Activistas que añoran la Revolución Cultural China y son perseguidos por sus ideas,

José Ruiz Andrés entrevista para el periódico barcelonés Diagonal a un disidente de la nueva izquierda china, bajo el pseudónimo de Hongbing. El encuentro tiene lugar en un barrio de colmenas de Beijing, en un miniapartamento llenos de estatuillas de Mao Zedong y alrededor de una mesa con té y pastas. Hongbing es un activista en varios colectivos y organizaciones marxistas por los derechos laborales en la República Popular China y redactor de Red China 红色中国, una de las principales páginas web de referencia de la “nueva izquierda”.

La primera pregunta es brusca, pero quiero que definas ciertos términos para que los lectores puedan entender con quién y de qué estamos hablando. ¿Es China un país comunista?

Personalmente, no creo que el actual Gobierno chino sea ni comunista ni socialista. Treinta años atrás, o incluso antes, después de la derrota de la Revolución Cultural, comenzó el camino de la restauración capitalista. El movimiento de masas de 1989 y el colapso de la antigua Unión Soviética en 1991 son puntos críticos, pues desde entonces no hay ninguna esperanza para revertir o siquiera detener esta restauración, excepto otro movimiento de masas que surja en la actualidad o el futuro. En 2001 y 2002 el Gobierno chino se unió a la Organización Mundial del Comercio y modificó los estatutos del partido para que los capitalistas pudieran sumarse al partido… Sin duda esta restauración en China ha llegado prácticamente a su máximo exponente. Actualmente hay un gran número de millonarios, e ¡incluso multimillonarios!, en el Congreso Nacional del Pueblo y en el Partido Comunista Chino (PCCh). Da igual cómo lo mires, desde el punto de vista político, económico o de quién forma parte de las estructuras del partido, el actual Gobierno del PCCh no es muy diferente de otros partidos capitalistas.

Y ahora que has definido la República Popular China, ¿cómo te defines políticamente hablando y cómo has llegado hasta ahí?

Yo me describo como socialista, más específicamente como marxista. Cuando era adolescente, fui testigo del movimiento de 1989 y me impactó profundamente; de esa manera comenzó mi inmaduro pensamiento sobre la política y los movimientos de masas. En 1999, la embajada china en la antigua Yugoslavia fue bombardeada por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos de América, lo que encendió la ira de las clases populares chinas y la mía propia, claro. Pero además supuso un enorme cambio de mis puntos de vista, ya que por aquel entonces era neoliberal en lo económico y proamericano en cuanto a política internacional. Justo en aquel momento, diez millones de trabajadores estatales fueron despedidos y simultáneamente apartados de la obtención de prestaciones sociales… las clases populares sufrieron ese tipo de políticas promercados. Los jóvenes empezamos a cuestionarnos estas políticas y su legitimidad, fuimos los llamados “nuevos izquierdistas” que en China surgieron durante ese periodo. Yo acababa de graduarme en la universidad, me radicalicé con estos sucesos y los movimientos de masas que surgieron. Desde entonces también he tenido la oportunidad de conocer la verdadera situación de los trabajadores de los países “occidentales” y los movimientos antiglobalización y contrarios a las políticas neoliberales en estos países, así que empecé a leer y entender las secuelas de marxismo clásico y sus aplicaciones en el mundo real. Desde el principio del siglo XXI, por lo tanto, me clasifico como socialista o como marxista.

¿Es difícil ser un ‘verdadero’ comunista hoy en China?

(Risas) ¡Claro!, no es fácil ser un verdadero socialista en China hoy, pero generalmente en ningún lugar ni en ningún tiempo… ¡Nunca ha sido fácil ser un genuino socialista! Como en todas partes, la despolitización y el consumismo son los factores dominantes en la sociedad china actual. Existe una gran diferencia entre ricos y pobres, todo podrido por la burocracia y la corrupción… lo que explica la lucha de clases y otros conflictos sociales. Además, el PCCh, como único grupo gobernante, reprime, verbal y físicamente, cualquier voz crítica que proponga un cambio… No importa cuáles sean tus demandas, como ha ocurrido recientemente con las cinco feministas que fueron arrestadas, lo importante es que estés organizado “a la contra”. El actual régimen se declara verbalmente como seguidor del socialismo/comunismo y el marxismo, pero funciona como un régimen monopartidista capitalista. ¡Ellos no creen realmente ni en una sola palabra de marxismo, maoísmo o socialismo!

La despolitización y el consumismo son los factores dominantes en la sociedad china actual

Como dijo el anterior primer ministro, Wen Jiabao, en una conferencia de prensa durante el año 2012, la élite gobernante está verdaderamente preocupada por cualquier desorden o situación “anárquica” o cualquier movimiento genuinamente proletario, como una nueva Revolución Cultural. De la misma manera ellos también están preocupados por cualquier corriente de pensamiento que pueda menoscabar su hegemonía, por ello reprimen con la misma dureza las formas de expresión cultural de maoísmo y el derechismo proamericano. El Gobierno además ha condenado a duras sentencias (entre cinco y diez años de prisión) a algunos maoístas que trataron de organizar un partido en 2010. Incluso algunas organizaciones de estudiantes y asociaciones están siendo “monitorizadas” por las administraciones universitarias, preocupadas por algunos estudiantes “demasiado radicales”, que tratan de explicar la actual sociedad en los términos de las clásicas teorías marxistas más allá de los muros de la universidad.

Movimiento obrero

El movimiento obrero en China vive su momento de mayor tensión desde la Revolución Cultural. ¿Qué se puede esperar de todo esto?

Hoy la lucha de los trabajadores se está volviendo cada vez más radical, más determinada y mejor organizada. Hemos sido testigos de varias huelgas muy relevantes y bien organizadas, que han conseguido victorias parciales o completas. El problema es que no ha sabido evolucionar en un movimiento. La mayoría de las luchas suelen estar mal organizadas, además de tener unos objetivos a corto plazo, y generalmente son a la defensiva. Me explico: las protestas se realizan en base a la ley y no en base a la necesidad de los trabajadores. Otro de los problemas ha sido que los trabajadores no han sido capaces de influenciar a la actual generación de trabajadores. Desde 1990, existen estos dos grupos protagonistas de las protestas, las nuevas generaciones de trabajadores y los viejos trabajadores de las fábricas estatales; sin embargo, estas luchas nunca se han visto conectadas. Los maoístas y los panizquierdistas están más enraizados en esta vieja generación de trabajadores, y sólo han tratado de involucrarse en las luchas de los nuevos trabajadores estos últimos años. Seguramente la situación es cada vez más prometedora, aunque en número aún no se trate de una fuerza relevante, jóvenes estudiantes e izquierdistas se están aproximando a los trabajadores e incluso van a sus lugares de trabajo y tratan de ayudar a los trabajadores a organizarse. Nosotros creemos que en un futuro cercano habrá un gran cambio de la lucha de los trabajadores izquierdistas en calidad y en cantidad.

¿Es posible crear conciencia ideológica en esta nueva generación de trabajadores, en la “segunda generación de inmigrantes rurales?

Debido a la urbanización, industrialización y globalización del capitalismo, actualmente las jóvenes generaciones de inmigrantes rurales ni pueden ni quieren volver a sus aldeas de origen -las de sus padres, vaya-. Su futuro es ser el futuro proletariado chino y estará en las áreas urbanas. Estos jóvenes tienen el mismo estilo de vida, estudian en el mismo lugar, tienen la misma experiencia laboral, incluso su lenguaje y referentes culturales generacionales: la nueva ideología común emergerá de ahí. Pero lo que yo me pregunto es: ¿cuál será esta nueva conciencia ideológica? Creo que podríamos intentar proponer el socialismo tratando de que fuese su principal composición.

Se habla de un gran número de huelgas y manifestaciones, pero nadie dice nada sobre el porcentaje de fracasos. También se habla sobre el carácter pacífico de esta protesta. ¿De qué porcentajes estamos hablando?

Bueno, es muy difícil manejar cualquier tipo de dato. De hecho, las cifras que ofrece el China Labor Bulletin de que el 80% de las huelgas o acciones industriales son pacíficas resulta muy difícil de estimar, ya que tampoco se conoce exactamente el número exacto de huelgas, y por lo tanto tampoco las huelgas que tienen éxito. Pero basado en los ejemplos expuestos, creo que alrededor del 50% de las huelgas consiguen lograr parcialmente sus demandas. Por ejemplo, los trabajadores de una fábrica textil consiguieron recientemente en Guandong hacer cumplir sus demandas después de diez meses de lucha. Ganaron una compensación por la reubicación de la fábrica, recibo de los atrasos salariales y conseguir algunas prestaciones sociales.

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Esta entrada fue publicada en 24 junio, 2015 por en Derechos Humanos, Política y etiquetada con , , , , , , .
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