The silent China

La segunda potencia del mundo no es una democracia y se llama China: Una realidad no tan lejana que nos afecta poderosamente, pero también se nos oculta y se nos censura.

La nueva campaña anticorrupción provoca el éxodo de los funcionarios chinos

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Funcionarios de la policía de Tráfico.

  • El servicio público es menos divertido si no puedes aceptar sobornos.

La plaza de funcionario público siempre fue muy apreciada en China. Cada año se establecían nuevos records de número de opositores a trabajar en los servicios civiles del estado. Los estudiantes universitarios, a pesar de su desencanto por la política, acudían en masa a unirse al Partido Comunista con la esperanza de dar un salto directo a la deseada burocracia. Y es que dicha carrera ofrecía seguridad y beneficios en abundancia a todo aquel que la profesaba. Eso sí, los bajos salarios suponían un serio aunque único inconveniente. Este mes los funcionarios seguramente van a conseguir su primer aumento salarial en casi una década; aun así, muchos ya abandonan la carrera pública. Incluso los estudiantes muestran signos de desinterés por la carrera, y es que hoy en día, los trabajadores públicos viven en un particular estado de ansiedad.

La principal razón de este éxodo de la función pública se debe a la campaña del presidente Xi Jinping contra la corrupción, la más intensa y sostenida en la historia del partido. Es por esto que se hace mucho más difícil cobrar los sobornos que complementaban tradicionalmente los sueldos oficiales netos. Son muchos los funcionarios que temen ahora el golpe en la puerta de los agentes del departamento de lucha contra la corrupción del partido comunista. En 2014 se castigó a 232.000 funcionarios, un 30% más que el año anterior. Eso supone un 3% de la burocracia tan solo, pero claro, la publicidad en torno a estos casos ha agravado la ansiedad general del sector. Muchos funcionarios se encuentran actualmente formándose junto a sus cónyuges, sobre la chocante papeleta de cómo afrontar la visita a sus antiguos compañeros, ahora en prisión.

Una web de búsqueda de empleo china, Zhaopin.com, informó que en las tres semanas posteriores a las vacaciones de Año Nuevo lunar, más de 10.000 trabajadores del gobierno dejarán sus puestos de trabajo para buscar mejores oportunidades, principalmente en los sectores financiero y en el de las industrias tecnológicas, que este año han aumentado casi en un tercio con respecto al mismo período de 2014. La compañía atribuyó esto a un nuevo énfasis en la frugalidad de la labor del gobierno. Las comidas de lujo ahora están prohibidas (para disgusto de los restaurantes, que han sufrido caídas notorias en los beneficios). A los gobernantes ya no se les permite construirse oficinas de lujo. Se han impuesto controles más estrictos en el tamaño de las oficinas de los ministros y en los ajustes de temperatura de los edificios gubernamentales. La recepción de regalos y donaciones de dinero en efectivo, una de las características comunes de la vida burocrática allá, se han vuelto mucho más arriesgadas. A principios de este año una investigación reveló el desvío por el gobierno provincial de Shaanxi de 89 millones de yuanes (14,4 millones de dólares) a fondos de socorro para la construcción de nuevas viviendas a funcionarios. Porque los trabajadores públicos reciben beneficios de vivienda, pero no los suficientes como para cubrir el tipo de alojamiento bien equipado al que aspiran.

Li Zhong, un portavoz del ministerio de recursos humanos chino, dijo en abril que las informaciones sobre el éxodo funcionarial eran “infundadas”. Reconoció que algunos trabajadores del gobierno estaban buscando trabajo en otra parte, pero asimismo afirmó que esto refleja un “flujo normal del talento en el mercado de trabajo”. Pero otros números también sugieren un menguante entusiasmo por hacer carrera revolviendo papeles oficiales. En la última oposición anual a la administración pública nacional, del pasado 30 de noviembre, se presentaron 1,4 millones de solicitantes, 110.000 menos que el año anterior. De ellos, más de un tercio no se presentó. Había 40 candidatos para cada puesto disponible, la participación más baja en nueve años. Por ejemplo, en 2010 la proporción de opositores fue de 59/1. Encuestas recientes han concluido que los nacidos en la década de 1990 están mucho menos interesados en convertirse en funcionarios que sus mayores.

El pasado enero, el gobierno central anunciaba que los salarios mensuales de los funcionarios públicos se incrementarían unos 300 yuanes de media a finales de este junio -el primer aumento desde el año 2006- y que se iría complementando con nuevas subidas cada uno o dos años. Los medios estatales pregonaron este aumento como una gran mejora, esperada por los trabajadores públicos desde hace mucho tiempo. Pero esto poco puede hacer para aumentar el atractivo hacia la administración pública. Los modestos aumentos están en la base de los salarios mensuales inferiores a 1.000 yuanes, para los funcionarios de la aldea de nivel más bajo y 7.000 yuanes, para aquellos de nivel ministerial. Como un asesor gubernamental señaló el año pasado durante sesión legislativa, esto deja los ingresos de la mayoría de los funcionarios del gobierno a la par con los de los trabajadores migrantes. La compensación de los aumentos salariales es una decisión tomada para poner fin a la exención de los funcionarios públicos de contribuir a sus pensiones.

Muchos de los comentarios que hemos podido leer en internet distan de ser benévolos con todo esto. Los sueldos de los funcionarios pueden ser bajos, se nota, pero estos se veían impulsados por las bonificaciones y subvenciones. Otros dicen que ya que muchos funcionarios pasan el tiempo leyendo periódicos, barriendo sus plantas de oficinas y esperando a que les llegue otro trabajo mejor retribuido, así que no merecen más.

Ese escepticismo puede complicar la asimilación, por parte del gobierno chino, del modelo de Singapur, y cuya burocracia les resulta tan admirable. La cuestión es ofrecer altos salarios para atraer a personal con talento a la función pública y ahorrarles la necesidad de buscar ingresos ilícitos.

Fuente: The Economist

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Esta entrada fue publicada en 18 noviembre, 2015 por en Política y etiquetada con , , , , , .
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