The silent China

La segunda potencia del mundo no es una democracia y se llama China: Una realidad no tan lejana que nos afecta poderosamente, pero también se nos oculta y se nos censura.

China dobla las condenas por terrorismo y refuerza la censura en internet

CHINA

Mientras el régimen sigue bloqueando las conexiones VPN a servidores en el extranjero para entrar en páginas web prohibidas, los tribunales chinos doblaron sus condenas por delitos contra la seguridad del Estado. Una categoría que incluye el terrorismo y el secesionismo, y que el año pasado llegaba a inculpar a 1.419 personas, coincidiendo además con la aprobación de la nueva ley de Seguridad Nacional.

Dicha Ley de Seguridad Nacional fue aprobada a finales de junio y se ha convertido en un texto muy polémico por sus amplias competencias, que abarcan desde las finanzas hasta la religión, pasando por la política, el ejército, la ciberseguridad y las ideologías disidentes.

La «Gran Muralla» cibernética continúa bloqueando incluso las conexiones de pago a servidores extranjeros, conocidas como VPN, que eran ampliamente utilizados para acceder a páginas web prohibidas como Youtube, Facebook o Twitter. Dicho bloqueo afecta a empresarios, científicos, periodistas, turistas y, en definitiva, a todo aquel que quiera entrar en portales de internet no controlados por Pekín o con información sensible para el régimen. Debido a los perjuicios que esta censura causa a sus negocios, las cámaras de comercio extranjeras presentes en China ya protestaron el año pasado, pero sus quejas han caído en el olvido.

La represión también se ha reforzado en el ámbito judicial. A tenor de los datos del Tribunal Supremo presentados recientemente a la Asamblea Nacional, el año pasado fueron condenadas más de 1.400 personas por terrorismo y actividades separatistas, el doble que en 2014. La represión se ha agudizado en las levantiscas regiones del Tíbet y Xinjiang, esta última de mayoría musulmana y donde cientos de personas han muerto en los últimos tiempos en atentados y enfrentamientos con la Policía. «El año pasado incrementamos nuestros esfuerzos para luchar contra quienes instigaron actividades secesionistas y dirigieron, organizaron o participaron en grupos terroristas que difundían vídeos y mensajes subversivos», explicaba el presidente del Tribunal Supremo, Zhou Qiang, ante la Asamblea, el Parlamento orgánico del régimen chino donde la mayoría de sus 3.000 diputados pertenecen al Partido Comunista.

Según la memoria del Tribunal Supremo, 1.084 personas fueron condenadas por «violentos delitos terroristas» y otras 335 por «poner en peligro la seguridad nacional», un concepto tan amplio que, atendiendo a los grupos defensores de los derechos humanos, sirve para silenciar a los disidentes y críticos con el régimen.

El año pasado, las autoridades chinas lanzaron una agresiva campaña encarcelando a decenas de activistas políticos y abogados especializados en defender a disidentes. Algunos de ellos fueron forzados a confesar sus delitos en televisión, tras permanecer durante meses aislados y sin contacto con las familias.

Con un porcentaje del 99,92 por ciento, la ratio de condenas es tan alta en China que despierta algo más que sospechas sobre su sistema judicial. Recientemente, el descubrimiento de numerosas condenas erróneas por confesiones forzadas ha puesto en evidencia los abusos y torturas que sufren los detenidos durante los interrogatorios policiales. Algunos casos han provocado una auténtica conmoción social, porque los condenados habían sido incluso sentenciados a muerte.

Para este año, Zhou Qiang prometió que “los tribunales implementarán las leyes sobre seguridad del estado y castigarán severamente a los terroristas y secesionistas». Con dicho objetivo, el régimen aprobó el año pasado su primera ley antiterrorista y otra de seguridad que despiertan recelos por los amplios poderes que otorgan a la Policía. Esta nueva regulación refuerza los controles del régimen sobre internet y restringe la información, ya que obliga a las empresas tecnológicas a desvelar sus claves de encriptado si la Policía lo pide y prohíbe difundir noticias e imágenes de incidentes terroristas “para impedir su posible imitación”.

Fuentes – EFE, El País, ABC

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 26 marzo, 2016 por en Censura y etiquetada con , .
A %d blogueros les gusta esto: