The silent China

La segunda potencia del mundo no es una democracia y se llama China: Una realidad no tan lejana que nos afecta poderosamente, pero también se nos oculta y se nos censura.

El museo de Tiananmén en Hong Kong deberá cerrar

mus

Una réplica de la estatua de la diosa Libertad de Tiananmen preside el museo.

Fuera de China, el derramamiento de sangre provocado en Pekín durante la noche del 3 de junio de 1989 y en la mañana después supuso un momento decisivo en la historia moderna. La palabra “Tiananmen” evoca al instante esas horas terribles, cuando cientos de manifestantes pro-democracia fueron asesinados, aplastados por los tanques en las calles de los alrededor de esta plaza mayor. En China, sin embargo, la mayoría de la gente tiene una muy vaga noción de lo que sucedió y esto se debe a que el Partido Comunista no permite casi ninguna mención de la matanza.

En el aniversario de hace cuatro años, los censores incluso bloquearon las búsquedas en Internet para el término “bolsa de Shanghai”, debido a que el índice de ese día cayó 64,89 puntos, y los dígitos extrañamente coincidían con los de la fecha de aquella carnicería.

Las únicas conmemoraciones hechas a gran escala en toda China se han dado en Hong Kong, que no estaba bajo el dominio chino cuando ocurrió la tragedia, y que todavía goza de cierta autonomía. Pero incluso en la antigua colonia británica, existen una importante masa social que en consonancia con el partido prefieren dar con aerógrafo a lo sucedido. Un ‘Umbrella group’ que agrupa a algunas organizaciones pro-democracia, conocida como la Alianza de Hong Kong en Apoyo de los Movimientos Democráticos Patrióticos en China, cree que el museo “4 de Junio” que abrió hace dos años, en relación con los disturbios de 1989, ha caído víctima de las preocupaciones de estas personas.

El museo, apretado y laberíntico en el quinto piso de un anodino edificio de oficinas en el distrito de Kowloon de Hong Kong, incluye un casco traspasado por las balas, que fue llevado por un estudiante que estuvo tomando fotografías en el asalto del ejército. También hay una réplica de dos metros de la “Diosa de la Democracia”, una estatua de yeso que fue erigida por los estudiantes que se manifestaban en Tiananmen, frente al retrato de Mao que cuelga en la entrada de la Ciudad Prohibida.

Los propietarios del edificio están claramente disgustados con el museo y el flujo de visitantes que conlleva. A mediados del año pasado se desplegaron guardias de seguridad en la entrada del edificio, que comenzó a solicitar los carnés de identidad a sus visitantes. Esto asustó a bastantes personas que, sobre todo en el caso de los chinos continentales, que dejaron de venir al museo en una proporción de un 75 por ciento.

Ahora, el propietario ha emprendido acciones legales contra la Alianza de Hong Kong, acusándola de violar los términos del contrato de arrendamiento por el uso del espacio para una exposición. El presidente de la alianza, Albert Ho, dice que cree que el gobierno chino y otras empresas “pro-China” con “infinitos recursos” están detrás de estos movimientos. En lugar de luchar una batalla costosa y prolongada, la alianza está buscando un nuevo local para albergar las exposiciones.Se planea vender el espacio existente después de una vigilia anual prevista para el 4 de junio, el día que marca la masacre de 1989.

Alrededor de 130.000 personas participaron en este evento el año pasado, y los organizadores manifiestan que la asistencia no puede ser menor esta vez. El interés de los jóvenes de Hong Kong está disminuyendo. En los últimos dos años, varios sindicatos de estudiantes han retirado su apoyo, diciendo que su prioridad es luchar por la democracia en Hong Kong, no el resto de China. Los estudiantes que participaron en las protestas “Ocupy central” de la ciudad en el año 2014 se están preparando para participar en las elecciones legislativas de septiembre. Un grupo, Demosisto, quiere un referéndum por la independencia de Hong Kong. En estos días, la negativa de Hong Kong a olvidar Tiananmen irrita el Partido Comunista. Sin embargo, esta preocupación resulta harto pequeña ante el cada vez más notorio movimiento separatista hongkonés.

Fuente – The Economist

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 7 junio, 2016 por en Política y etiquetada con , , , , , , .
A %d blogueros les gusta esto: